¿Qué tipo de piel tengo?

Lo primero que tienes que saber es que uno no nace y muere con un tipo de piel. La piel pasa por varias etapas durante tu vida, que probablemente notaste durante la pubertad. Es bueno evaluar tu tipo de piel de vez en cuando, especialmente si has pasado por algún cambio importante (embarazo, mudanza a otro tipo de clima, enfermedad, durante el verano o invierno, etc.).

Te enseñaremos una manera sencilla de diagnosticar tu tipo de piel, y te explicaremos los más comunes a continuación.

Para determinar tu tipo de piel:

Antes de ducharte, límpiate el rostro con un limpiador a base de agua. Cuando salgas de la ducha, sécate el rostro pero no te apliques ningún producto. ¿Cómo se siente tu piel? Evalúa si sientes tirantez, especialmente al sonreír o hacer otra gesticulación. Después de 1 hora, mírate en el espejo.

– Si sientes la piel tirante e incómoda y no tienes brillo, es probable que tengas piel seca.

– Si ves brillo en toda la cara, probablemente tienes piel grasa.

– Si ves brillo en la frente, nariz y mentón pero no en las mejillas, (u otra combinación de zonas pero no todas) tienes piel mixta.

– Si no sientes tirantez y tampoco exceso de brillo o grasa, tienes piel normal.

TIPOS DE PIEL

*Por favor acuérdate que éstas son características generales para cada tipo de piel y es posible que no encajas perfectamente en ninguno. No es una ciencia exacta, así que busca cuál es la más parecida a tu piel.

**Nota sobre la hidratación:

Cuando uno categoriza las pieles, las categorías son por producción de sebo, no hidratación. Uno puede tener piel muy grasa y ser deshidratada al mismo tiempo (la piel tiene sebo en exceso, pero está deshidratada por debajo). Por lo tanto, la hidratación es extremadamente importante para todos tipos de pieles y edades.

PIEL SECA:

La piel seca no produce suficiente sebo (grasa) para hidratar y protegerla de factores externos. Este tipo de piel generalmente es acompañada por la sensación de tirantez, picor, inflamación, irritación, y rojez. Muchas pieles secas tienden a ser más sensibles. También tiende a ser más delgada, por lo que es más propensa a desarrollar líneas y arrugas, además de flacidez y falta de elasticidad.

Características:

– Poros pequeños o casi invisibles
– Más arrugas y/o líneas
– Tendencia a irritación, rojez, picor
– Descamación
– Tirantez

Las pieles secas necesitan hidratación más profunda, y también muchas veces necesitan productos que tengan activos reafirmantes y cuidarse especialmente en el contorno de ojos, porque tienden a tener flacidez antes que los otros tipos de piel. También tienden a la sensibilidad y rojez, por lo que se recomiendan productos con propiedades calmantes, sin exceso de fragancias y colorantes artificiales.

PIEL GRASA:

La piel grasa tiene una sobreproducción de grasa, además de tener más tendencia a acné o puntos negros o blancos. Por la gran cantidad de sebo que produce, los poros están dilatados y más visibles. Lo bueno de este tipo de piel es que tiende a envejecer más lentamente y ser más tolerante a productos / factores externos.

Características:

– Poros dilatados
– Produce gran cantidad de sebo en todo el rostro
– Gran cantidad de puntos negros y/o acné que aparecen con frecuencia
– Difícil mantener el maquillaje intacto por todo el día

Uno de los errores más graves que cometen las personas son pieles grasas es usar productos muy abrasivos y sin nada de grasa ni aceite, por miedo de quedar con más brillo o irritar el acné. La realidad es que usar productos tan “secos” le señala a tu piel que algo está malo, y empieza a producir aún más sebo para tratar de compensar por la falta de grasa e hidratación. Por lo tanto, lo más recomendable es usar productos hidratantes, de textura más ligera, que también contienen ingredientes para combatir el acné y te pueden exfoliar.

PIEL MIXTA:

Este tipo de piel generalmente se presenta con la frente, nariz y mentón (conocida como la “zona T”) grasa y mejillas secas. Acuérdate que esto no es exacto, puedes ser piel mixta solamente teniendo grasitud en el mentón, o solamente en la frente. Básicamente, si no eres completamente seca o completamente grasa, eres mixta.

Características:

– Zona T presenta brillo y sebo
– Mejillas secas, tirantes
– Tienes espinillas y descamación.

Ya que no tienes un tipo de piel uniforme en todo el rostro, y sufres de los problemas de los otros dos tipos de pieles, puede ser difícil encontrar productos o saber qué usar. Lo recomendable es usar un producto de textura ligera en todo el rostro, aplicar una crema más humectante en las zonas donde tienes más sequedad, y usar tratamientos localizados para los granitos o areas problemáticas.

PIEL NORMAL:

La piel normal es el estado ideal que todos buscan lograr. No muestra problemas de sobreproducción de grasa y tampoco de piel seca. Esta piel es muy rara después de la pubertad, ya que las hormonas que se producen durante esta época tienden a desequilibrar la piel, causando los problemas de grasa o sequedad. La piel se siente suave y firme, con una textura lisa, sin mayor descamación ni irritaciones. Sin embargo, no significa que es una piel perfecta; puede tener hiperpigmentación, líneas y arrugas, sensibilidad, etc.

Características:

– Poros pequeños o no visibles
– Textura lisa y suave
– No tiene puntos negros ni acné (muy rara vez)

Si tienes piel normal, agradece ¡pero no asumas que se mantendrá para siempre! Lo importante en esta situación es mantener la piel en este estado, usando productos hidratantes, aplicando protección solar todos los días, y usar productos preventivos (como un antioxidante) para mantener la piel firme y elástica.

PIEL SENSIBLE:

Uno puede tener piel sensible además de tener uno de los otros tipos mencionados arriba (aunque es más común en pieles secas). Este tipo de piel tiende a sufrir de rojez, y/o irritación e inflamación. También es posible que te sientes nerviosa al incorporar productos nuevos a tu rutina por el miedo de que se cause alguna reacción. Tiende a ponerse roja con el consumo de comida caliente, picante, alcohol o con cambios emocionales.

Características:

– Sensibilidad a factores externos (vientos, frío, calor, comidas, etc.)
– Rojez, picazón, irritación.
– Descamación y/o sequedad excesiva (especialmente en invierno)

Para las pieles sensibles, es importante buscar productos que no tienen fragancias o colorantes artificiales, ya que estos pueden irritar la piel fácilmente. Para mejorar la sensibilidad es recomendable usar productos humectantes que puedan mejorar la barrera protectiva de tu piel, como ácido hialurónico, aloe vera, o ceramidas. Ten en cuenta los ingredientes que te causaron reacciones adversas en el pasado para no comprar productos que los contengan.